Hato Chami | Primeros Pasos

Contexto



Hato Chamí es un corregimiento de la comarca Ngabe Buglé, en la provincia de Chiriquí. Tradicionalmente, Hato Chamí ha sido una población aislada y de difícil acceso. Pero en la actualidad, cuenta con una carretera pavimentada: reliquia heredada del fallido intento de desarrollar las minas de Cerro Colorado, uno de los depósitos de cobre más grandes del mundo.
 
Encontrar trabajo en Hato Chamí no es fácil, y muchos de los habitantes viven con escasos recursos. A pesar de su abundante riqueza natural, la comarca Ngabe no ha podido subsistir de la agricultura por falta de canales de distribución adecuados, además de plagas y fuertes lluvias. Un sistema de salud pobre, una débil organización comunitaria y la falta de herramientas y conocimientos para el uso sostenible de la tierra, son parte de los problemas más importantes que enfrenta la población.

La mayoría de las familias en la comarca vive con menos de 6 dólares a la semana. La población masculina subsiste de trabajos migratorios relacionados con la cosecha de café y las mujeres se dedican a la venta de artesanías y prendas tradicionales. Con este contexto económico y social, la población Ngabe está obligada a aprovechar cualquier situación que le resulte económicamente ventajosa.

Es así, como familias enteras migran a las áreas cafeteras y se desplaza hasta tan lejos como Costa Rica durante la época de cosecha entre Noviembre y Marzo. Como resultado, el año escolar se reduce de 10 a 8 meses, los estudiantes sufren de regazo académico y el trabajo infantil se vuelve una necesidad familiar. 


¿Dónde estamos hoy?


Como un primer paso hacia la planificación de nuestros proyectos, estamos llevando a cabo una serie de diagnósticos participativos con la comunidad de Hato Chamì. Estamos conversando y escuchando a educadores, artesanas, madres, estudiantes y agricultores para asegurar que la inversión de Café Unido ayude a solucionar las problemáticas sociales más urgentes de la comunidad.

El Internado de Hato Chamí
 
Durante nuestro proceso de consultas conocimos a Carlos Ortega y su esposa X, dos educadores comprometidos con la educación de niños, niñas y jóvenes de la Comarca Ngabe. Con sòlo tablero y tiza como aliados, Carlos y X llegaron a la escuela básica de Hato Chamì en el 2004. Dos años después deciden quedarse de forma permanente y emprender el difícil camino de mejorar la calidad de la educación en esa comunidad. Con el tiempo asumieron la responsabilidad de pre-media que hoy es la más grande del área, ayudaron a conseguir laboratorios de informática e idiomas y ayudaron en la creación del bachillerato.

Pero la mayor responsabilidad que Carlos y X enfrentan, es la de dirigir el Internado de Hato Chamí: un hogar para los más de 27 niños, niñas y jóvenes de origen Ngabe cuyo camino diario de la casa a la escuela fuera de al menos 2 horas de no ser por el internado. Aunque todos los estudiantes que viven en el internado viajan a su casa los fines de semana, Carlos y X se han convertido en su famila apoyándolos con las tareas, enseñándoles sobre cultura general e inculcándoles valores como la responsabilidad y la honestidad.

El internado tiene un huerto y un criadero de pollos asegura la sostenibilidad en caso de que no reciba suficientes donaciones o aportes y contribuyen a la alimentación de los estudiantes. Pero el internado también tiene muchas necesidades que varían desde cosas tan simples como sábanas, almohadas y una nevera, hasta un dormitorio para poder acoger a más estudiantes durante la época escolar.

Los siguientes pasos

Aunque aún nos encontramos en la fase de diagnóstico comunitario, estaremos iniciando nuestro proyecto de inversión social para Hato Chamí en el 2014. Los primeras áreas de inversión serán la educación y el emprendimiento de las mujeres. Trabajaremos con el Internado de Hato Chamí para asegurar que pueda recibir más estudiantes durante el año escolar 2014 y trabajaremos con la cooperativa de mujeres artesanas para ayudarlas a mejorar la calidad de sus productos y agilizar los procesos de comercialización. A través de estas intervenciones, esperamos elaborar un proyecto piloto cuya meta sea la de reducir la cantidad de familias que se ven obligadas a migrar con sus niños y niñas hacia las áreas cafeteras durante la época de la cosecha.